domingo, 15 de noviembre de 2015

¿Habremos aprendido algo?

Digo de las Jornadas de Enseñanza de la Historia en el Aula, que se han realizado en la UCLM esta semana pasada. No sé qué habrán aprendido los alumnos, pero yo he apreciado un mar revuelto y confuso de ideas y teorías sobre la Historia y su didáctica. Yo, como profe vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a dar como profe vuestro que soy... (gracias, Pepe Isbert).

Como no se trata de resumir todas las comunicaciones, apuntaré algunas ideas a partir de la "crisis" de la enseñanza de la Historia que planteó Joaquim Prats. Dijo este catedrático que numerosos y rigurosos estudios detectaban tres pegas que el alumnado ponia a la asignatura de Historia: que era aburrida, inútil y fácil de aprobar. El remate fue la acusación de presentismo que, dijo, aqueja a la didáctica de la Historia.

Pues yo aprecio las siguientes contradicciones a lo largo de estas Jornadas: aburrida, sí, pero en alguna intervención se desterró el humor como estrategia didáctica. Inútil, sí, pero la mayoría de las comunicaciones versaron sobre patrimonio material, muy bonito sí, pero difícilmente aplicable para la vida cotidiana de la inmensa mayoría del alumnado. O bien se aplicaban medios tecnológicos a los contenidos tradicionales. Más de lo mismo. Súmese a eso el rechazo a la historia del presente y tenemos la ecuación perfecta para que el alumnado no entienda cómo aplicar los contenidos de la asignatura a la realidad de fuera del aula. Fácil de aprobar: claro, si solo se estudian contenidos conceptuales a modo de lista de sucesos. Uno se los estudia y, después, a jugar a la Play o a ligar o a fumar o a... lo que sea que no tenga nada que ver con la asignatura.

De manera que, por ir terminando, voy a darle en parte la razón a Javier cuando plantea la necesidad de estudiar el presente. Habla de la ignorancia de los españoles sobre la guerra civil, pero ya le he dicho que no aporta datos significativos. Bueno, he encontrado un estudio que aporta esos datos, aunque algo anticuados. Aquí dejo una tabla:

Pero cuidado, no se trata de estudiar el franquismo porque sí. Hay que subrayar que, al modo de Annales, como ciudadanos nos interesa conocer el pasado para comprender el presente. Solo así encontrará el alumnado utilidad a la asignatura.  

¿Serviría alguna de las propuestas escuchadas estos días para ayudar a comprender lo sucedido estos días en París? Esa es la cuestión. Léase a modo de ejemplo la reflexión de Salman Sayyid en The Washington Post el mismo día de los atentados asociando el auge del terrorismo islamista no tanto con la expansión colonial de Occidente como con el mundo creado a raíz de dicha expansión.

Y no digo más, que tiempo habrá en clase para reflexionar sobre otras cuestiones.

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