martes, 13 de octubre de 2015

Confusión de la memoria: ¿saben los historiadores qué historia enseñar?

Deprimente me parece la sobrecarga de referencias históricas con que se bombardea a la población desde las instancias políticas. Véase:

¿Obligatorio estudiar el franquismo? No sabía yo que no lo fuera. Para colmo dice la noticia que no será asignatura evaluable: menuda contradicción. ¿Genocidio la actuación española en América? Comparto su crítica al gasto de 800.000 euros para la festividad del 12 de octubre, pero ni la Colau ni el Kichi saben en qué consistió el dominio español en América. Me remito a lo que he dicho en otras ocasiones: ni imperialismos ridículos ni autoflagelamiento colectivo. Encuentro de culturas, reconocimiento de aciertos y errores, humildad, mano tendida.  El rigor de historiador está en la asunción de la complejidad, en la matización, en la ausencia de simplificación.

Pero lo peor viene ahora. Pase que los políticos quieran imponer su visión de la realidad, pero tiene delito que sean los historiadores los que la falsean. Así lo plantea, sensatamente, Santos Juliá criticando la visión romántica de los historiadores nacionalistas de derechas... y de izquierdas.Véase el caso de Josep Fontana, que ha picado en el anzuelo del nacionalismo. Típico caso de oscilación pendular: del marxismo al nacionalismo en un pispas. Ya lo dijo Machado y es triste tener que recordarlo: españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, una de las dos Españas te ha de helar el corazón. Pues en eso estamos. Una pena.

Otrosí se podría decir de las editoriales, supuestas intermediarias y detentadoras del discurso pedagógico oficial. Sujetas a los vaivenes legislativos y controladas por empresas interesadas, manipulan el pasado al albur de los políticos, mayormente minimizando las desgracias del franquismo

¿Qué hacer, dijo Lenin? Perdón, se me ha escapado... Al profesorado en general le dan muy igual estos vaivenes. Funcionarios ellos y ellas, mantienen su personal punto de vista sobre todos estos asuntos. Estiran un tema por aquí, acortan otro por allá. ¿Y su ideología? Pues cada cual tiene la suya y el alumnado que se aguante. Casi creo que es mejor así, antes que doblegarse a imposiciones legislativas que te dicen qué enseñar, a quién elevar a los altares y a quién hundir en los infiernos.

Eso sí, harto estoy un rato de tanto listo que sienta cátedra sin tener ni idea... y algunos son catedráticos.

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