miércoles, 15 de julio de 2015

Urgente: conocer la historia europea, pero ¿cómo?

Me temo que la crisis griega ha estropeado algo más que los bolsillos griegos (y del resto de la eurozona). Lo peor es que ha generado un poso de desconfianza y recelo que será difícil de salvar. Igual que en España somos pródigos en estereotipos y prejuicios regionales, también a nivel europeo han aflorado acusaciones varias basadas en estereotipos bien conocidos: los trabajadores países del norte protestante frente a los diletantes y perezosos países del sur católico... la maravillosa dieta mediterránea frente a la pobre dieta nórdica (y no digamos británica)... qué juerguistas somos los españoles (¿o son los turistas y hooligans británicos los borrachos?)... qué muermos son los europeos del norte, aquí sí que sabemos vivir... pues cada palo aguante su vela y si tienen deudas que las paguen o que cierren hospitales...

Así nos va. Si algo podemos hacer desde la enseñanza del área social es integrar la historia de España dentro de la historia de Europa más todavía. Es verdad que los temarios, ya en 4º de ESO y en 1º de bachillerato inciden, incluso en demasía, en los conflictos europeos del XIX y del XX. Así quien sale perdiendo es el resto del planeta: África, Latinoamérica, Asia, no existen en el temario (bueno, sí, en el papel, porque nunca da tiempo a ver otra cosa). El problema es: ¿quién es el sujeto de la historia? Con el curriculum en la mano, LOE en una y LOMCE en otra, parece que se trata de estudiar la historia de las naciones y no de la humanidad.

¿Solución? Yo lo tengo (relativamente) claro: menos historia político-militar y más historia social y cultural. Menos batallas y más cambio social y de mentalidades. Menos historia de "grandes hombres" y más historia de las mujeres, de la familia, del ocio y del trabajo. Menos nacionalismo y más humanismo.

¿Se podría arreglar esto? Algun@s en Berlín lo han intentado. Se agradece la intención pero no es suficiente.

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