viernes, 19 de junio de 2015

Menos mal que no soy un robot

Después de haber peleado hasta la extenuación (bueno, es un decir) por demostrar que no soy un robot, debo afirmar que es un placer comprobar que... no soy un robot. Por lo menos que no soy un robot valorando obras de Arte. Si lo fuera, como esa máquina que valora la creatividad de la pintura occidental, mi cuadro favorito sería una Crucifixión de Goya. Aquí dejo una selección de obras estudiadas por la máquina.


La pregunta que hay que hacerse es: ¿pero... Goya pintó una Crucifixión? ¿no era Goya el pintor de Los Fusilamientos, de las Pinturas Negras, de los innumerables grabados Caprichos-Desastres-Disparates-Tauromaquia? Pues va la máquina y dice que lo más creativo, por original, es una Crucifixión. Como dice un comentario a la noticia, en 1780, ese Cristo Crucificado era la representación cristiana nº tres millones cuatrocientos diecisiete mil doscientos noventa y ocho. Por lo menos.

Esto debería seguir con una crítica feroz a la robotización del criterio estético, a la estandarización de los procesos mentales, incluidos los involucrados en el aprendizaje vía LOMCE. Podría ser una pregunta tipo test para la nueva selectividad que propone el Partido Popular ¿Y por qué no se aplica también a las oposiciones a profesor?. Véase: ¿Cuál es la obra más creativa de la pintura occidental? Y si no aciertas... ajo y agua. Todos suspensos, seguro.

Pero no, además va la señora Manuela Mena, conservadora del Museo del Prado, y dice que coincide con la maquinita. A ver si es que la Mena es la autora del algoritmo enjuiciador, o es que le pagan por decirlo. Claro que debe estar muy agradecida porque dicha Crucifixión se encuentra en su Museo, y eso son visitantes a sumar. Yo, desde luego, cuando he ido al Prado con mis alumn@s, jamás me he parado delante de la obra en cuestión ¡Pues no hay cosas que ver antes que esa!

El problema no es que la máquina aplique un algoritmo, el problema es que se construya un algoritmo para valorar cuestiones estéticas. El problema es que se prime la estandarización, el problema es que se valore la memorización de unos contenidos, sólo los que vengan en el temario, más allá de la comprensión. Además, ¿quién controla esos contenidos? Porque la máquina no se ha enterado de que la obra, actuación, performance, llámese como se quiera, más original  es la decoración digital de la iglesia gótica de San Pedro, en Ciudad Real. Ahí queda eso:


Me río yo de la máquina. ¿O quizá soy un robot hablando de otro robot? ¡socorro CAPTCHA!

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