miércoles, 8 de abril de 2015

En Semana Santa: yo, de vacaciones, mis alumnos... de procesiones

Esto es lo que ha habido en Ciudad Real, Castilla-La Mancha y España en general: tambores, cornetas y capirotes. Mientras el resto del mundo se lo curra, incluso estando de vacaciones, aquí adorando ídolos de madera. El artículo del enlace anterior es muy interesante porque resalta la importancia de las prácticas en la enseñanza universitaria, incluso en el grado. Aquí no es habitual hasta el Máster ¿Qué tal van esas prácticas?

Yo quisiera que hubiera algo parecido para la enseñanza secundaria y el bachillerato. Es habitual (supongo) en los ciclos de formación profesional, pero la E.S.O. y el bachillerato se han quedado enclaustrados en un aprendizaje libresco, con libros o sin él. Y no veas las áreas sociales y humanísticas: venga teoría y teoría.

Y, mientras, la gente preocupada por el uso ¿y abuso? de la educación virtual, la irrefrenable expansión de dispositivos tecnológicos en la vida cotidiana y en las aulas. ¡Qué voy a contar! Se exige una enseñanza cercana que atienda a la realidad sin intermediarios y se acusa a la tecnología de mediar indebidamente en el proceso de aprendizaje ¡Toma! como los libros ¿o es que estos son la realidad? Habrá que atender al gran Magritte:

Y no es que piense que los ordenadores suponen por sí solos una revolución didáctica: se puede usar internet igual que un libro de texto y cayendo en los mismos errores. Eso es lo que se dice cambiar para que todo siga igual ¿no? Yo soy partidario de una enseñanza por proyectos, centros de interés o como se les quiera llamar. Una auténtica implementación de este tipo de enseñanza exige una verdadera interdisciplinariedad... Vaya por dios, la jodimos. Están los claustros de secundaria para proyectos interdepartamentales, si ni siquiera se realizan dentro de un mismo departamento y dentro de un mismo nivel. Más triste es el rechazo de muchos profesores del área social a asumir las categorías de su propia área: se declaran profesores de Historia, de Geografía o de Arte, nada de "ciencias sociales", déjate de antropología, sociología, economía, etc. Y pensar que han sido los jesuitas los que han propuesto suprimir exámenes, horarios y asignaturas en sus centros.

En fin, mis limitaciones son las que son, de manera que prefiero proyectos modestos, a pequeña escala y dentro de mi asignatura pero exigiendo, siempre que se pueda, salir fuera del aula. Es triste pero es lo que hay.

Eso sí, el humor no me lo quita nadie, ni la Semana Santa:


Ahí queda eso, que yo de la Semana Santa prefiero no hablar, encima tengo que aguantarme porque, como los toros, es una expresión de la cultura popular, esa que tanto me gusta. ¿No querías caldo, Agustín? Pues ¡toma tres tazas!

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