martes, 17 de marzo de 2015

Ni educación financiera, ni educación bancaria

¡Nuevo, nuevo, nuevo! Se habla ahora de la necesidad de introducir la educación financiera en la enseñanza secundaria. Y quieren hacerlo los bancos ¡qué gracia! como si no nos tuvieran ya cogidos de... del cuello. Desde luego que l@s alumn@s necesitan saber cómo funciona básicamente el sistema económico. Para eso están las asignaturas de Economía en 1º y 2º de bachillerato (yo hago lo que puedo a duras penas). Y también deberían orientarse a ello las ciencias sociales en E.S.O. Ya lo hace en parte Geografía en 3º, a ver qué pasa con la LOMCE (me temo lo peor).


Que nos viene a decir que aunque hay una correlación entre el número de horas que duran los cursos de educación financiera y el nivel de conocimiento alcanzado, en todos los casos dicho conocimiento decae rápidamente, desapareciendo al cabo de unos meses.

¡Gran descubrimiento! Pero, hombre de dios, es la pedagogía la que sabe (otra cosa es que lo sepan los profesores) que los discursos, por muy bienintencionados que sean, entran por un oído del alumnado y le salen por otro. Me remito a Gimeno Sacristán, un gran pedagogo, de los que saben lo que se cuece en el aula, nada de vana teoría. Una cosa es lo que los profes creemos que transmitimos y muy otra es lo que los alumnos metabolizan. La pedagogía sabe que más eficaz que el discurso es el relato (Joan Ferrés). Y, sobre todo, que el peor mal que aqueja a la enseñanza es la "educación bancaria" que diagnosticó Paulo Freire. Bancaria no porque no sea necesaria la formación en economía, sino porque no podemos hacer de la enseñanza un proceso unidireccional en que los profes "depositamos" en la mente "vacía" del alumnado, como un depósito bancario, unos contenidos de los que ellos carecen. Y no hace falta ser anticapitalista como Freire, y yo no lo soy, para exigir a los bancos educación ética, en valores, sensibilidad social. Las noticias diarias evidencian que carecen de esos criterios y les sobra avaricia.

De esto hemos hablado bastante en el Máster. ¿Habrán metabolizado mis alumn@s esta información? ¿Lo estarán aplicando a sus prácticas? ¿O habrá sido para ell@s un discurso vacío? ¿Habré caído yo en la trampa de la educación bancaria?

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