sábado, 10 de enero de 2015

Je suis Charlie... et Tintin aussi

Repasando como estamos, tanto l@s alumn@s como yo, el desarrollo del Máster, es imprescindible reflexionar sobre los sucesos acaecidos en Francia estos días a la luz de la enseñanza en las aulas de secundaria.

Se supone que debemos formar ciudadanos antes que historiadores o geógrafos ¿verdad, Aroa? Para argumentar eso con una escuela historiográfica de prestigio siempre recurro a Marc Bloch, uno de los fundadores de Annales, y su aforismo: comprender el pasado por el presente y el presente por el pasado. De manera que nuestro deber es analizar, debatir los sucesos parisinos en clase a la luz de los contenidos de las disciplinas escolares. Juega aquí un papel principal el origen de la libertad religiosa, que es quizá el eje-guía del estudio del Antiguo Régimen: hablamos de guerras de religión, las del siglo XVI y la del siglo XXI. No en vano los redactores de Charlie Hebdo se proclamaban herederos del espíritu crítico de la Reforma protestante y la Ilustración.

En relación con el tema es muy interesante un artículo de David Brooks sobre la hipocresía occidental (aunque habría que decir más bien estadounidense) en relación con la tolerancia religiosa. Desde luego es impensable un acercamiento a todo esto sin un mínimo estudio del fenómeno religioso, pero no de la catequesis católica (Rafael sabe de eso y de mucho más), sino del fenómeno religioso total, cosa harto difícil en la etapa de secundaria. Dejo aquí una reflexión personal escrita después del suceso de la Torres Gemelas en 2001 que creo vuelve a tener vigencia ahora mismo.

También desarrollé un temario completo cuando impartía la asignatura llamada comúnmente Alternativa a la religión. Me encantaba, entre otras cosas porque no era evaluable y trabajabamos sin ninguna presión, no como l@s pobrecill@s alumn@s del Máster (que se lo pregunten a Pilar).


Tolerancia y libertad en relación a una expresión humorística del sentimiento religioso. Es decir, debemos analizar el sentido didáctico del humor, su valor y sus límites, porque ¿debe tener límites el humor?. Sin duda recorremos una delgada línea que nos puede llevar a equivocaciones (yo el primero), pero que no podemos soslayar, porque la enseñanza de las ciencias sociales siempre es polémica.

El mismo David Brooks nos da otra pista para una completa aplicación didáctica en el tema que nos ocupa. En un artículo de 2005 analiza el rap francés como elemento identitario y contracultural de los jóvenes inmigrantes en Francia. Impresiona la siguiente letra de Mr. R PolitiKment IncorreKt: "Francia es una guarra. No olvides (suprimido) hasta el agotamiento. ¡Debes tratarla como a una zorra, tío! ¡Mis negrazos y mis árabes, nuestro terreno es la calle con más pistolas!". De manera que la música es otro recurso fundamental para el análisis histórico y social. En el Máster han trabajado la música negra Ana y (un tal) Santiago pero solo la estadounidense. El curso que viene debo tener en cuenta la rama francesa. Carlos también ha realizado un breve analisis del rap. Quizá de escribirlo ahora lo vería de otra manera.

Otros análisis resaltan la importancia de las redes sociales y de la cultura de los videojuegos en la conversión al islamismo radical de los jóvenes franceses. En el Máster han trabajado los videojuegos Carlos, Miriam, Celia, Rafael y Manuel. Se han dedicado a videojuegos de carácter histórico y geográfico, como parece natural. El caso de Assasin's Creed, trabajado por Carlos, es muy revelador ya que se sitúa en las Cruzadas: cristianos contra musulmanes ¿les suena eso? También trata esta cuestión Uncharted 3, analizado por Celia.  El problema es cuando asumimos estos videojuegos de manera acrítica, igualito que los libros de texto, sin profundizar en el trasfondo ideológico de las historias narradas. También debe haber un hueco a otro tipo de videojuegos, precisamente los más consumidos, aunque aparentemente no encajen en el curriculum del área social. Nos debe interesar lo que la gente hace, no solo lo que a nosotros nos gusta o lo que pensamos que debe gustar a l@s alum@s.

Y, para terminar, irremediablemente debo hablar de Tintín, y mira que a mí ya me cansa (vale, ya sé que no soy el único). Cristina leyó Tintín en el país del oro negro, una joya de 1940, corregido posteriormente para evitar críticas de antisemitismo y que ya traté en otra entrada. Nadie leyó Stock de coque (1958), uno de los mejores álbumes de Tintín. Eduardo leyó Tintín en el Tíbet, de 1960. En los dos primeros la acción se sitúa en Oriente Próximo y se centra en la intervención de las potencias occidentales en la zona derivada de su pasado colonial y de su interés en el petróleo, así como el surgimiento de las monarquías del golfo pérsico y las luchas de poder asociadas. Pero ahora nos interesa el tratamiento polémico, políticamente incorrecto, de Hergé a ritos y creencias del Islam y del hinduísmo, por no hablar del racismo paternalista de Tintín en el Congo, que han leído vari@s alumn@s y que es de sobras conocido. He seleccionado alguñas viñetas significativas. Se incluye una anécdota real ocurrida en mi centro y narrada por un compañero: toda una lección de educación en el respeto intercultural.

Véase que las burlas aquí narradas son relativamente "inocentes" en el sentido de que están protagonizadas inconscientemente por la pareja de policías tontos Hernández y Fernández o por el bruto marinero Haddock, contrapunto del angelical Tintín (recordemos que Hergé había sido scout de joven). Hoy, sin duda, estas viñetas no serían publicadas. Yo achacaría a Tintín, más que estas burlas, la incapacidad de burlarse de sí mismo, o sea de la cultura occidental-cristiana, porque el humor, para ser coherente, debe empezar por uno mismo.

Cuando propuse en el Máster la lectura de Tintín hubo quien consideró que no se debía leer en el aula precisamente por estas viñetas tan "ofensivas". Considero que, justo al revés, es por eso mismo por lo que deben ser leídas y analizadas en el aula.

Libertad, tolerancia, violencia, cultura popular, música, religión, historia, presente y pasado, son  algunos ingredientes fundamentales del curriculum (recursos, métodos) de las ciencias sociales.

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