domingo, 7 de septiembre de 2014

Las reglas para maestros y estudiantes de la monja pop

“Algunas reglas para estudiantes y maestros”, escondido en varios rincones de la red desde hace tiempo, es un panfleto atribuido a John Cage, que en realidad escribió la hermana Corita Kent, artista célebre y educadora del Convento del Inmaculado Corazón en Los Ángeles. Así como suena.
Más que ser literalmente reglas para estudiantes y maestros, son reglas para aprender a vivir adoptando la incertidumbre, abrazándola. Una sabia manera —¿o la única?— de vivir con integridad y ligereza en este mundo.
REGLA UNO: Encuentra un lugar en el que confíes, y trata de confiar en él por un tiempo.

REGLA DOS: Deberes generales de un estudiante: saca todo lo que puedas de tu maestro; saca todo lo que puedas de tus compañeros.

REGLA TRES: Deberes generales de un maestro: saca todo lo que puedas de tus alumnos.

REGLA CUATRO: Considera todo como un experimento.
REGLA CINCO: Sé auto-disciplinado. Esto significa encontrar a alguien sabio o inteligente y elegir seguirlo. Ser disciplinado es seguir de buena manera. Ser disciplinado es seguir de mejor manera.

REGLA SEIS: Nada es un error. No existe ganar o perder. Solo existe hacer.

REGLA SIETE: La única regla es trabajar. Si trabajas, esto te llevará a algo. Es la gente que hace todo el trabajo todo el tiempo la que eventualmente encuentra algo.

REGLA OCHO: No trates de crear y analizar al mismo tiempo. Son procesos diferentes.

REGLA NUEVE: Sé feliz siempre que puedas. Disfrútate. Es más ligero de lo que crees.

REGLA DIEZ: “Estamos rompiendo todas las reglas. Incluso nuestras propias reglas. ¿Y cómo hacemos eso? Dejando bastante espacio para cantidades X” (John Cage).

Pistas: Está siempre alrededor. Ven y ve a todo. Siempre ve a clases. Lee todo lo que puedas encontrar. Ve películas cuidadosamente, con frecuencia. Ahorra todo: puede resultar útil después.

Es todo un descubrimiento esta figura femenina del arte pop, que, como dice Cristian Campos, ha subestimado a la mujeres que participaron en el movimiento. El caso de la  monja pop es ya el colmo de lo inhabitual. Os dejo una obra suya realmente atrevida de 1971: un depósito de gas pintado.
Aunque quizá lo que más me ha gustado son sus serigrafías, de una actualidad sorprendente. Me río de los modernos de turno.
¡Y yo que creía que lo más moderno en religión era nuestra Sor ye-yé! Claro que la hermana Kent colgó los habitos en el muy revuelto año de 1968, no me extraña.

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