martes, 12 de agosto de 2014

De misioneros, antropólogos y profesores: la reconversión de la didáctica de las ciencias sociales

A raíz de la muerte del misionero toledano Miguel Pajares, contagiado de ébola en Liberia, creo que es pertinente una breve reflexión sobre el papel de los misioneros en la colonización europea, ya desde los primeros españoles en América. En mi opinión este tema es, como casi todos en el área social, controvertido y necesita huir de simplificaciones. De mis estudios de etnología en la universidad (qué gran maestro Rafael García Serrano, creador del Museo Provincial de Ciudad Real) recuerdo vivamente la importancia de los misioneros españoles en el origen de dicha disciplina. Ellos fueron los primeros antropólogos, linguistas, botánicos, historiadores, aventureros, y su reconocimiento, salvo La Casas, es nulo, al menos en España, pero no fuera (reconocidos por Darwin y Humboldt entre otros). Es realmente interesante ver la "reconversión" humana de estas personas que, dispuestas a "convertir" a los paganos en cristianos, acabaron ellos mismos "reconvertidos", es decir, dejando de lado los criterios superficiales de la evangelización en pro de, según algunos, una evangelización más auténticamente cristiana (en el sentido de la teología de la liberación, por ejemplo) y, en muchos otros casos, abandonando definitivamente la Iglesia católica, apostólica y romana.
No es extraño, también esa "reconversión" se produce entre esos "misioneros laicos" que son los etnógrafos y antropólogos, al menos los que se han despojado de una visión colonialista. Estoy pensando en esa joya de la investigación etnográfica y metadisciplinar (perdón, pero el palabro es pertinente) que es El antropólogo inocente, de Nigel Barley, que radica en el humor la clave de su valor, como no podía ser de otra manera, ya sabemos con Bajtin que el humor es, sobre otras cosas, una manera de ver el mundo. Aunque para mí el caso más interesante es el del misionero protestante George Borrow, al que se le ocurre, nada más y nada menos, que venir a predicar el cristianismo a la católica España en plena guerra carlista. No me extraña: en España la formación religiosa es muy deficiente. Los católicos españoles no tienen ni idea de cristianismo ni de religión, así como suena, salvo, claro, el calendario de fiestas. En casa del herrero, cuchara de palo, es lo que tiene el monopolio de la Iglesia católica en estos lares. Además, Borrow se dedicó a confraternizar con gitanos y delicncuentes. Otro "reconverso".
Bien, pues esa "reconversión" es, creo yo, el núcleo de la formación del profesorado: el abandono (que no el olvido ni el rechazo) de la formación académico-investigadora que se recibe en las facultades del área (muy útil, desde luego, para adquirir conocimientos y técnicas de investigación) su "reconversión", digo, por una estrategia de "encuentro" entre dos culturas, la académica y la popular, esa que maman l@s alumn@s desde su más tierna infancia en hogares y medios de masas. Un encuentro que se debe plantear en términos de igualdad. Porque también los profes podemos y debemos aprender de la cultura popular. Es más, hay elementos del área de conocimiento social que sólo son aprehensibles desde la cultura popular. Yo, desde luego, intento asumir el papel de aprendiz al tiempo que enseñante, un "enseñante inocente" que ha descubierto que la formación académica es necesaria pero insuficiente para educar, para educar a los demás y para educarse a sí mismo, como ya comprendió Antonio Machado/Juan de Mairena, que también fue profesor. La enseñanza nunca es, aclaró Paulo Freire, una transferencia bancaria del que sabe al que no sabe, sino un intercambio de subjetividades, dirigida, sí, pero en ambas direcciones. Bien podríamos decir que la didáctica es auténtica "antropología aplicada" y que los educadores somos "mediadores culturales" en el sentido estricto del término. A algun@s les molesta esta función, ell@s verán, luego llegan al aula y todo son disgustos y quejas. Algun@s profes son como esos misioneros que imponían su religión a la fuerza despreciando la religión nativa o como esos antropólogos que imponían la cultura occidental a la fuerza despreciando la cultura nativa.
En fin, para que podáis digerir este discurso más fácilmente, revelaré aquí mi última experiencia como misionero en el Congo. Solo diré que sobreviví... y me lo pasé muy bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario