miércoles, 30 de julio de 2014

Esto es un andaluz, un vasco, un catalán... y una abuela manchega

Hace algo más de una década, un conocido financiero catalán, recientemente fallecido, me espetó en el transcurso de una conversación: “Oye, es que estamos peor que en la época de Franco”. Muy sorprendido le respondí: “¡Venga, no exageres!”. Impasible, continuó: “A ver, ¿cuántos chistes sabes sobre Pujol, verdad que ninguno? Antes no parábamos de contar chistes contra Franco”. Recordé que era cierto. Y añadió: “¿Y sabes por qué ahora no se cuentan chistes contra Pujol? Porque si lo hiciéramos, él se enteraría enseguida y pasaríamos a figurar en su lista negra. Esta es una sociedad asustada, hay un miedo difuso a la Generalitat, es el inconveniente de tener un poder tan cercano”.
Cito literalmente un párrafo del excelente análisis que realiza el profesor catalán Francesc de Carreras del caso Pujol, pero recomiendo que lean el artículo al completo. Qué triste todo... o qué bien, según se mire. Ahora que nos hemos quitado el miedo a contar chistes de vascos y andaluces (andaluces = españoles de más abajo del Ebro, excepto para los andalucistas, otros que tal bailan sevillanas), ahora, digo, toca a los nacionalistas catalanes (¿querrán?) aprender a reirse de ellos mismos, con un poquito de humildad, justo la que le falta a todos los nacionalismos. A ver si se quitan el complejo de superioridad que tienen encima.
En el País Vasco ya se quitaron los fantasmas de encima (ETA y compañía y todo lo que hiciera falta) con el excelente programa televisivo Vaya Semanita. He aquí un recopilatorio:
Sin embargo, lo de reirse del nacionalismo catalán ya lo hizo Boadella, y lo pusieron a caldo. ¡Escolta tu!:

Yo suelo ilustrar la peliaguda cuestión regional española con este mapa que encontré ya no sé dónde (¡dios mío, me van a reclamar derechos de autor!)
Lo mismo me vale para Historia que para Geografía: ¡a la rica diversidad de estereotipos y prejuicios regionales en España! Que no hay otros problemas en España (¡y en el mundo, eso que hay más allá de las fronteras!) como para pelearse por banderas y equipos de fútbol, esas formas modernas de religión. ¿NACIONALISMOS? NO, GRACIAS.
Y volviendo al título, de los andaluces, vascos y catalanes lo sabemos todo, lo bueno y lo malo, pero ¿y los manchegos? Sencillamente... no existimos. Como mucho, somos paletos. Ni siquiera somos madrileños (con lo que mola Madrij). Perfecto, me encanta pasar desapercibido.
Claro que, puestos a reirnos manchegos y catalanes de nosotros mismos, que es de lo que se trata, ¿qué mejor historia que la abuela manchega Blasa (José Mota es de Montiel) y el divulgador científico catalán Eduard Punset filosofando sobre el origen del universo? Geniales los dos, tan rancia ella y tan pedante él:

Está claro que esto del humor es algo muy serio. Pero algunos lo aplican para reirse solo de los demás, cuando la clave está en empezar a reirse de uno mismo. Si no, no tiene gracia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario