lunes, 13 de enero de 2014

Aprendiendo de Las Vegas

Mis alumn@s de Historia de Arte son unos horteras y unos cursis... como tod@s nosotr@s. Menos mal. Y si no, comprobad las entradas que hicieron en su blog sobre "arquitectura" de hielo, o sobre el "arte" de Lego, o sobre el "arte" de Lladró. Ya huele... Yo les hablé a comienzo del curso del "sentido" del Arte, intentando ampliar las perspectivas bastante estrechas que tienen sobre el gusto. Lo hice aquí y aquí. Pero sirvió de poco. Ahora he insistido tomando como referencia ese monumento a lo hortera que es Las Vegas (y Macao, más fuerte aún), pero no solo para "criticar" en sentido negativo el kitsch, que se decía antes (copia, repetición, estilo suave y fácil, de consumo rápido y sin sustancia, un arte de la felicidad, todo tan bonito y... tan falso), sino también en el sentido que le dio Robert Venturi y otros: la cultura popular está aquí para quedarse. Bueno, nunca se fue, otra cosa es que el curriculum educativo la olvide. Ya se encargan l@s chic@s de recordarnos que está vivita y coleando.
Lo triste no es que la gente tenga un gusto tan hortera y tan cursi, sino que los "especialistas" en didáctica no se enteren. He aquí la prueba: un artículo, muy científico él, sobre la importancia de las pruebas objetivas en la evaluación de la Historia del Arte de Bachillerato. ¿Para qué se van a plantear qué sea eso del arte y del gusto, y qué sentido tiene para la vida de l@s alumn@s? Lo importante es aprobar la PAEG. Ellos verán.
 ¡Viva la cultura popular, viva lo hortera, viva lo cursi...!

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