sábado, 30 de noviembre de 2013

Dónde empieza lo público y termina lo privado en educación

Respondo brevemente a Javier, que en su entrada afirma que "quizás debamos de plantearnos si al Estado se le debe de atribuir la competencia de concienciar a los ciudadanos, algo que se debe de llevar desde el ámbito privado, y no desde el poder público...". 
Javier, me parece que no tienes nada claro los fines de la educación. Cualquier documento legislativo afirmará, contundentemente, que el objetivo prinordial de la educación es la formación integral de la persona, lo que presupone ir más allá, mucho más allá, de los contenidos disciplinares. Independientemente de las leyes orgánicas españolas (LOGSE, LOELOMCE...), que son las directamente reguladoras del asunto y que, a pesar de cambiar según el gobierno de turno, mantiene siempre ese objetivo primordial, te voy a remitir a los dos textos que establecen meridianamente la extensión del ámbito educativo al desarrollo completo de la personalidad de las personas.

Artículo 26.2
La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

Artículo 27
1. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.

De tu entrada puede deducirse que eres partidario de una enseñanza exclusivamente privada, entendida como la realizada en centros privados, cosa perfectamente legítima. De ser así, tampoco los centros privados escapan a la normativa de la ONU y de la legislación española. Además, tanto los profesores del sector público como los del privado tienen derecho a la libertad de cátedra, aunque esta también tenga sus límites, por supuesto. De manera que ni el Estado ni el propietario del centro privado pueden imponer ninguna ideología al profesorado (que también tiene sus límites, por supuesto).
Otra interpretación podría ser que atribuyes el derecho de la educación exclusivamente a las familias, cosa que seguro que comprendes que es materialmente imposible (salvo, claro, para minorías ricas) y moralmente absurda. Yo esperaba en tu entrada un fundamento teórico y, sobre todo, un posicionamiento ideológico claro, cosa que no veo pero intuyo. Podría pensar que eres un anarquista y de los radicales, pero no sé por qué me da a mí que no ¿verdad...?

En fin, tanto el blog como las clases del Máster están para la discusión libre. 
¡Atrévete a pensar!

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